HUMALA CRECE

Ollanta Humala, ganó la primera vuelta de las elecciones, hace un año. Se confió en el azar y su suerte cambió en la segunda vuelta. Alan García, ducho en campañas, lo estrelló. Humala mordió el polvo de su derrota y fue abandonado por sus seguidores, amigos y hasta familiares.
Ollanta Humala, no conoce la política como un actor; la ha leído en los libros, en los cuarteles y en los kioscos de prensa. La política, para ser protagonista, hay que aprenderla en la calle, en la arena, en el foso y en los socavones del Estado. Humala pensó que iba a ser una campañita, como la que protagonizó en Locumba.
Ollanta Humala, hizo mal sus cálculos; se rodeó de adulones. Luego piso tierra, el juez le ordenó no moverse de Lima, ni salir del país. Su celda es Lima Metropolitana, por las graves acusaciones que pesan sobre el "Capitán Carlos", o sea, sobre él. Su hermano Antauro, en cambio, está en prisión. Ambos son dos caras de una moneda.
Ollanta Humala, no se ha asilado ni en Cuba ni en Venezuela, ha preferido dar la cara y la batalla desde el Perú. Resulta arriesgado pero interesante que el ex militar se ponga a derecho. Ahora tilda de delincuentes a Fujimori y Montesinos, después de haberlos servido fielmente. ¡Cómo pasan los años y cómo se olvidan las gratitudes y lealtades!
Ollanta Humala, sin embargo, ahora aparece en los ágapes de las embajadas, en los compromisos sociales, ya no como militar de rango medio, si no como líder de la oposición, cargo en el que se ha ido consolidando. Sólo Alejandro Toledo le disputa ese espacio, no hay otro más: ni Lourdes ni Castañeda.
Ollanta Humala, ya no está militarizado, ahora quiere aparecer civilizado. Va a los medios de comunicación, amaga, contesta, rebate, refuta y construye un discurso coherentemente ideologizado. No hay que olvidar el rico acervo político de su familia que lo ha nutrido desde la infancia. Pero recién le está naciendo el animal político.
Ollanta Humala, está asesorado por antiguos mandos militares, viejos políticos experimentados y curtidos diplomáticos que le están preparando una agenda más objetiva. Primero le aconsejaron viajar a la frontera con Chile, para reinvindicar el Mar de Grau y la Tierra de Bolognesi, le salió bien, lo hizo bien.
Ollanta Humala ahora ha puesto su mira en el TLC con Estados Unidos; ha dicho que enviará a sus congresistas a hablar con sus pares norteamericanos, para que no se apruebe en dicho Congreso el Tratado con el Perú. Está en su derecho, aunque ha incomodado a la Cancillería y a Palacio de Gobierno.
Ollanta Humala ha jaqueado a García y le recuerda que ganó prometiendo no firmar el TLC. y que si el Presidente Toledo firmaba el Tratado, García iba a "revisar" lo firmado. En Washington no será muy relevante la visita de los seguidores de Humala, pero èl sabe que fastidia, que hace daño, que se le tiene que tomar en cuenta.
Ollanta Humala está creciendo como político, como líder; ahora sabe lo que vale un peine, ahora sabe lo que es un "rochabús", ahora sabe lo que quema la calle, ahora sabe lo difícil que es conciliar las diferentes corrientes partidarias, ahora sabe lo que es el Estado de Derecho. Humala tiene poco tiempo en política, pero está aprendiendo, está creciendo. Quien no se de cuenta, es un improvisado, un desavisado o un iluso.
Lima, 27 de Abril de 2007
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