El APRA, esa organización religioso-militar, ha estado vestida de gala en toda la avenida, con palomas y flores, celebrando el nacimiento a la eternidad de ese genio político llamado Víctor Raúl Haya de la Torre. "Víctor Raúl.Víctor Raúl." se escuchaba en la noche limeña.
El APRA, conducida por Alan García Pérez, ha logrado catapultarse a lo alto del poder peruano. Sin duda, Haya de la Torre fue el monstruo político del siglo XX y Alan García quiere serlo en el siglo XXI. El APRA nunca muere.
El APRA, está ahora en la derecha, habiendo nacido en la izquierda. Son otros tiempos. Los discípulos de Kuzcinsky, manejan ahora la economía del partido del pueblo; los ministros de Toledo dirigen las carteras de desarrollo del país. El APRA se ha limitado a dirigir el Congreso y la Política Exterior y de Defensa.
El APRA, exhibió a sus mejores oradores pero García no habló. Fue elocuente su silencio. La ministra, Pilar Mazzetti, empañó la noche con su renuncia. Jorge Del Castillo, premier, digería la crisis; Mulder, Cabanillas, Zumaeta, Alva Castro, porfiaban su presencia en la tribuna, para las pantallas del país y para la propia historia del APRA.
El APRA tiene dificultad para acaparar el Estado pero, dentro de la reforma, planeará mejores momentos. La venta del avión presidencial es la peor decisión tomada por el presidente. Traerá viento de cola.
EL APRA, ha tomado el canal del Estado. Primero, pasó de TNP a TV-PERU. Ahora parece TV-GARCIA; su símbolo debería ser la estrella o la paloma, porque el premier también se cuelga de la señal para todo tipo de evento. Los ministros y congresistas no renuncian a sus minutos de gloria. Cuánto criticaron, en el gobierno anterior, similares apariciones. ¡Vaya cambio!
El APRA, estuvo anoche feliz, hoy es otro día: a reemplazar a Mazzetti, a enviar al Congreso a Wagner y García Belaúnde, a explicar la venta del avión presidencial y la delimitación con Chile; a evitar que la ministra Zavala sea copada por asesores de narcos. Deberán evitar la sangría de viceministros renunciantes o separados, e intentar mantener la Presidencia del Congreso.
El APRA, es el partido más organizado de la historia del Perú, ha defendido el proceso democrático permanentemente; lleno de errores, sin embargo, su fe en el pueblo y su indeclinable amor a su fundador, convierten a este partido en una escuela política. Felicidades al pueblo aprista, y el recuerdo a los mártires de Trujillo; y, finalmente, la recomendación de la vuelta a la humildad y al voto a la pobreza que, siempre, pregonó Víctor Raúl. |