Por: Lic. Rosa Coaricona

 

 

MACHU PICCHU

 
Machu Picchu, soberano actor del imperio de Manco Cápac llamado Tawantinsuyo. Cóndor ecológico de innumerables madreselvas inkas, Corona de Pachacútec, hoy volvemos a ti.

Machu Picchu, roca silvestre, chullpa celestial, manto sagrado, hoy volvemos a ti. Nos han dicho que mereces la selección novedosa de las maravillas recientes, seis siglos después de tu creación.

Machu Picchu, los cronistas cuentan que veinte años antes que llegaran los descubridores a América, el Inka planeaba su altar secreto en tu cúspide, tutelado por el Huayna Picchu majestuoso. Pero los españoles te encontraron antes, el Inka no pudo reposar su cabeza en tu regazo.

Machu Picchu, jirafa del tiempo. mamut sobreviviente a la barbarie, los que no pudieron destruirte, ahora exhiben tu ciudad sagrada como una reliquia, como una hostia milenaria, como una hoja sagrada para aplacar -en la noche del tiempo- el sonido letal de los arcabuces que acabaron con los que te adoraban.

Machu Picchu, tus vírgenes del sol, tus sacerdotes, tus príncipes, tus secretos, han vuelto a estar en vitrina. Y la gente de todo el mundo, paga por verte. No importa cuánto, la gente paga por verte. Pagan porque tu misterio evitó el crimen del tiempo. Tú eres el verdadero rostro del crimen imperfecto. Querrán matarte, y no podrán matarte.

Machu Picchu, en mil lenguas y dialectos, en un millón de idiomas, en una constelación de signos, acuden de todas partes del planeta a visitarte día a día; y tú, inmutable, impertérrito, sin apenas moverte, sin despeinarte, nos recibes, los recibes.

Machu Picchu, ahora te han ingresado en un nuevo negocio, donde todos cobran, menos tú. Piden votar por tí, para elegirte como una de las siete "nuevas" maravillas del mundo. Hay que viajar por internet y decir "sí, quiero".

Machu Picchu, nosotros -pobres mortales- hemos puesto tu inmortalidad en juego. O te eligen, ó no. ¿Qué estarás pensando de nosotros?. Seguirás viviendo, inmortal, en el Olimpo, con Manco Cápac y Pachacútec, con Huáscar y Atahuallpa. Hagamos lo que hagamos, seguirás intacto, perpetuo, junto a las proezas que la humanidad apenas diseñó sobre la hermosa creación planetaria de un ser llamado Dios.

Lima, 22 de febrero de 2007