Pandolfi fue un alfil de la dictadura. No se percató que se sentaba en la misma mesa del consejo de Ministros que Jorgito preside. A otro pueblo, con ese cuento.
El Apra llamó error al sobreprecio de los patrulleros y de las ambulancia; volvió a decir "error" cuando reapareció Agustín Mantilla en el gobierno; otra vez "error" cuando nombraron a un señor Arana como viceministro y luego en Agua "para todos". "Error" cuando el Ministro Salazar firmó el acta de Tocache.
El Apra siguió diciendo "error" cuando Garrido Lecca compró las líneas editoriales de los periódicos que fueron digitados por Montesinos y Fujimori. "Error" cuando se sobrevaloraron las aulas del Ministro Chang en educación. Bueno, pues, ahora el premier ha acuñado otra palabreja: "estrés".
El Apra cambia el "error" por el "estrés". Claro, se le acabó el oxígeno a la palabra "error"; ahora recurren al "estrés". La diferencia, es que en el error pervive una voluntad leve de la conciencia, aunque alterada por culpa, sin dolo; mientras que, en el estrés ya es ajena la voluntad, la conciencia y el dolo. Por enfermedad.
El Apra, entonces, está enferma, el gobierno, está enfermo, el premier está enfermo. Sí, pues, el estrés es una en-fer-me-dad; Habrá que decirle al ministro de salud, que le de de baja médica por un tiempo, mientras el premier se recupera. Total, el piloto automático está puesto: no hay gobierno, sólo administración.
El Apra, distinguidos lectores, no está gobernando, sólo está ad-mi-nis-tran-do la herencia de gobierno PP-FIM. No está mal que lo hagan, pero gobernar es una palabra de acervo mayor. Gobernar significa controlar, gestionar, emprender, asumir, desarrollar, con responsabilidad. Pero, si el premier dice hay "estrés", entonces no se le puede pedir responsabilidad.
El Apra es un partido viejo, histórico, fuerte; tiene oficio, pero no siempre sabe lo que hace. Tiene dos o más cañones, se reparten bien los roles. Alan en Piura, esquinado y alejado; Jorge en Lima y con "estrés". Meche repartiendo pelota y Mulder escudando. Como un partido de fulbito. La oposición ha sufrido el precio de su desarticulación.
El Apra no se ha lucido ayer en el Congreso, más bien se ha evidenciado. Del Castillo, el mejor aprista, empezó agrediendo e injuriando. Actuó como parlamentario y no como ministro. No deslindó con la corrupción, el pacto con Fujimori quedó mostrado. El gobierno se burló del Congreso con una risa loca. Llama "estrés", o sea caso médico, a lo que todos sabemos que es un caso, más bien, de juzgado de guardia. |