Por: Lic. Rosa Coaricona

 

 
 

EL MONSTRUO ELECTORAL

 

El monstruo tiene tres cabezas: JNE, ONPE Y RENIEC (Jurado Nacional de Elecciones, Organización Nacional de Procesos Electorales y el Registro Nacional de Identidad y Estado Civil, respectivamente).

El monstruo electoral fue creado por Fujimori y Montesinos en su ordenamiento constitucional que el

pueblo peruano apoyó con total entusiasmo, en aquel momento. La red mafiosa que fraguó las elecciones para la re-re-elección de Fujimori, buscaba un mecanismo enrarecido para perpetuarse en el poder.

El monstruo tenía una cabeza para empadronar a los electores, aún cuando estén muertos o fuesen militares, policías, que no podían votar en aquellas elecciones. Esa cabeza del monstruo de llama RENIEC.

El monstruo tenía una segunda cabeza para convocar a las elecciones y dirigir el proceso, desde la publicación de la convocatoria electoral hasta el recuento de votos y traslado de las urnas, llenas o vacías. Esa cabeza del monstruo se llama ONPE.

El monstruo tenía, finalmente, la tercera cabeza para administrar justicia electoral; es decir, si fallaba la primera cabeza, RENIEC, y la segunda cabeza, ONPE, finalmente podía corregir el JNE vía sentencias que resolvían a favor de la dictadura del Fujimorato. Los jefes acólitos eran Alipio Montes de Oca (JNE), Jose Portillo (ONPE) y Celedonio Méndez (RENIEC).

El monstruo electoral de las tres cabezas ha sobrevivido al Fujimorato y ha funcionado perfectamente con sus nuevos jefes. Pero ahora, dentro de la modernización y reforma del Estado, Enrique Mendoza -jefe del JNE- quiere poner fin al monstruo y ampliar sus propios poderes. El presidente García salió a respaldarlo, en una foto, a su costadito. El presidente ha urgido al congreso a "que se debata" esta posibilidad de reunificación.

El monstruo electoral tricéfalo nunca existió si no a partir de Fujimori y su constitución de 1993. Por ejemplo, en la historia republicana siempre la Carta Magna se refirió al "Poder Electoral"; eran los tiempos en que había cuatro Poderes en el Estado. La última constitución en reconocer dicho Poder fue la de 1933, pues la de 1979 le quitó el rango de Poder y la institucionalizó como Jurado Nacional de Elecciones. De Poder a Jurado.

El monstruo agonizante ha funcionado en el proceso de transición democrática. Eso, nadie podrá negarlo. La discusión debe ser lenta, pues bien está lo que bien funciona. La pena es que tengamos un monstruo de tres cabezas. En España, por ejemplo, una simple oficina del Ministerio del Interior, o sea el gobierno de turno, dirige las elecciones y nadie las cuestiona. Lo que pasa que aquí somos muy desconfiados. Y. tenemos muchas razones históricas para serlo.

Lima, 13 de Marzo de 2007