energético y económico que sustentarán a nuestras nuevas generaciones.
El mar de Grau, todavía no se define con Chile; entre otras cosas, porque siempre hemos sido demasiado cautelosos, casi cobardes, para defender lo nuestro. Siempre hemos tenido el complejo del pariente pobre que va a las fiestas como si no lo hubieran invitado.
El mar de Grau, desnuda a los antipatriotas, a los ahistóricos, a los indiferentes y a los cobardes. Ya no podemos esperar más tiempo para acudir a la Corte Internacional de Justicia de la Haya.
El mar de Grau, ya cuenta con un mapa cartográfico y unas Líneas de Base, que se aprobaron en mi gestión, en la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso. Estas Líneas de Base, enviadas por el Canciller Maúrtua, representan el inicio -en cada punto del litoral- desde donde se cuentan las doscientas millas.
El mar de Grau, entonces, será inscrito en la ONU junto a un mapa cartográfico que define nuestra frontera marítima con Ecuador y con Chile. A partir de ahí, nadie podrá hacerse "el sueco", sobre todo con Tacna.
El mar de Grau, será nuestro mascarón de proa, para decirle a la comunidad internacional que los peruanos estaremos muy puestos y preparados para defender nuestros límites, por aire, mar y tierra.
El mar de Grau es intangible, nadie puede quitarnos ni un balde de agua. Digo nadie para ser enfático y claro. A pelear en la Corte de La Haya, pues. A demostrar argumentos jurídicos y buscar aliados en el contexto mundial. Si no lo hacemos, seremos cómplices o cobardes. ¡Basta ya!.