La literatura ha imaginado, por ejemplo, el infierno. Dante Alighieri nos ha condenado a los anillos distintos del infierno, con precisión meridiana, sintiendo casi de manera real y presente cada sufrimiento o tormento futuro. Cervantes, nos ha legado a Don Quijote y Sancho Panza por los siglos de los siglos.
La literatura acude en defensa de la vida, siempre, incluidos los poetas malditos. Pues quien escribe, siempre vive en la mente de cada nuevo lector. ¿Acaso ha muerto Sócrates o Platón, por ejemplo? Virgilio, Aristóteles, Herodoto, Séneca, siguen vivitos y coleando junto a Anaxágoras de Clazomene o Thales de Mileto.
La literatura a partir de la invención de la imprenta, revolucionó al mundo en mayor medida que ahora lo hace internet. Antes de la imprenta, los libros eran ejemplares únicos, llamados incunables, y sólo eran reservados para mentes privilegiadas o castas enquistadas. Las Sagradas Escrituras, La Biblia , son prueba de ello.
La literatura inglesa tuvo en Wiliam Shackespeare a su máximo exponente. La literatura castellana a Cervantes, hace ya 400 años. Pero, en los dos últimos siglos, la literatura castellana fue reinventada notablemente por José Martí, Cubano, y por Rubén Darío, Nicaragüense, en momentos en que el castellano entraba en desuso frente al francés y al inglés.
La literatura latinoamericana, propiamente dicha, fue introducidan en los años sesenta por los genios del siglo XX. Claro que sería injusto ignorar a la generación de escritores antifascistas que se reunieron en Valencia en 1936, como Nicolás Guillén, Cubano, César Vallejo, Peruano, Rafael Alberti, Español, o Pablo Neruda, Chileno.
La literatura latinoamericana, con entidad propia, ha sido inventada como "realismo mágico", a partir de las obras de Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, los dos padres de la criatura. Sin embargo, pueden enumerarse hasta una docena de nombres junto a ellos: Eduardo Galeano, y Mario Benedetti de Uruguay; Ernesto Sábato y Julio Cortázar de Argentina; Alfredo Bryce Echenique y Julio Ramón Ribeyro, de Perú; Octavio Paz de México. Sin olvidar al genio Jorge Luis Borges de Argentina y al santo nicaragüense Ernesto Cardenal. y un largo etcétera.
La literatura latinoamericana, sin embargo, le debe a García Márquez, GABO, el destierro de la soledad que duró más de cien años. Es decir, el escritor Colombiano supo introducir el mensaje social en sus textos. El amor sí, pero la justicia social, también. No hizo literatura frívola, abstracta, subjetiva. Su literatura está rociada de humanidad en toda su obra. En sus letras se puede ver el rostro íntegro, completo, de la Amèrica Morena. García Márquez es a la literatura integracionista de América Latina, lo que Simón Bolívar fue a la gesta emancipadora y política.
La literatura le debe a García Márquez, el compromiso político y social. Amigo de Cuba, siempre, de principio a fin. Amigo de Fidel, contra viento y marea. Discreto, prudente, permanente, sabio. Hay quienes escriben con la mano derecha y consideran que la literatura es ingeniería de letras, sin espejo social. Y hay, como Gabo, quienes pensamos que la literatura solidaria es la máxima expresión del amor y la ternura de los pueblos. |